4.3.2 Conceptos erroneos.[El error como problema de los problemas, 4. Análisis y notas, 4.3. Errores sistemáticos]Denominamos errores de concepto los correspondientes a este punto porque son usados de forma errónea más veces de las que sería explicable por puro azar. Incluye una amplia gama o conjunto de vocablos no relacionados directamente entre ellos, excepto por su mal uso, imprecisión o confusión. Hay errores de uso cotidiano (docena, par, semana, etc...), otros más bien de tipo matemático (sumando, dividendo, denominador, redondeo, raíz, potencia, etc..), también el uso adecuado de los signos mayor, menor e igual, en la obtención de un término de una seriación o serie numérica, en el manejo de las propiedades en las operaciones básicas (asociativa, conmutativa y distributiva) o en el uso de términos como opuesto, inverso, fracción e identificación de sus elementos y una prolija lista que iremos comentando. Y también los confusores, errores muy interesantes, basados en muestras no muy grandes de problemas, pero que consideramos de mucho interés. En general este tipo de fallos (más cercanos al desacierto que al lapsus) afectan a un grupo de unos 600 problemas, que los presentan con distintos matices y en diferentes contextos y que tienen un mismo denominador común: un error por desconocimiento o imprecisión del término en cuestión. Respecto al tipo de alumnos que cometen este tipo de errores nos remitimos a lo comentado en el punto 4.3.1. y servirá también para los siguientes subapartados de punto 4.3 Errores Sistemáticos. Se trata de alumnos que, sin llegar a mostrar niveles de inmadurez o déficits escolares excesivamente serios, muestran una cierta relajación en los hábitos de comportamiento, en la disciplina y en la falta de interés por el trabajo bien hecho. Como si alguien le hubiese estado repitiendo millones de veces que lo importante es participar y lo secundario, esforzarse por conseguir unos resultados, sino buenos, al menos gratificantes para ellos y saludables para mejorar su necesaria autoestima como alumno y como persona. Pero este es otro tema. Es el tema del gran negocio de la enseñanza obligatoria, donde tan caro sale el gramo de conocimiento adquirido de la “pedagogía oficial” instalada en nuestros ministros educación/almacenaje, profesores/colegas y padres/amigos, y sobre todo, en las cuatro editoriales de pingües beneficios que editan y editan libros sin valor añadido, es decir libros de usar y tirar (que no sirven para el hermano que viene detrás) y asesores, también oficiales, liberados de la dura tarea de ser profesor a pie de aula o de lo que sea. Decíamos que la tipología aproximada de los alumnos que cometen con frecuencia alta fallos en este tipo de problemas en particular (y de los problemas en general) muestra una cierta dejación por el trabajo bien acabado, un “vale cualquier cosa”, o “todos los resultados son igualmente buenos”. Esta parece ser la idea rectora en sus mentes y su comportamiento (obviamente sin generalizar) suele mostrar una falta de sincronía o desajuste entre la responsabilidad exigible a sus acciones y decisiones, evidentemente acomodando la escala acción y la responsabilidad a la que se corresponda como óptima por su edad o maduración. Son, sin generalizar, poco reflexivos, más bien primarios, con algún tipo de inmadurez social, poco perfeccionistas, con poca tolerancia a la dificultad, etc. etc. Es difícil observar errores sistemáticos asociados exclusivamente a una tipología de alumno como también lo es encontrar alumnos que cometan exclusivamente algún tipo de error sistemático, aunque sí existen determinadas preferencias. |
4.3.2.1 Conceptos cotidianos |
4.3.2.2 Seriaciones |
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4.3.2.3 Uso de signos |
4.3.2.4 Propiedades y operacioens |
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4.3.2.5 Fracciones |
4.3.2.6 Otros conceptos |
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