Las falacias formales (FF) quiebran la necesidad de la estructura lógica, mientras que las informales (FnF) manipulan el significado semántico o el contexto de las palabras.
1. Ad Hominem (FnF): Vincula la falsedad de un argumento a quien lo dice.
"Luis es un ignorante, su opinión no cuenta".
2. Ad Ignorantiam (FnF): Valida una tesis porque no se puede demostrar su falsedad.
"Ayer comí un pastel, pero no puedo demostrarlo; luego es falso".
3. Ad Consequentiam (FnF): Rechaza una argumentación según sus consecuencias negativas.
"La droga destruye al hombre; el hombre no se droga".
4. Ad Verecundiam (FnF): Vincula la veracidad de lo dicho a la autoridad de quien lo enuncia.
"Lo ha dicho el Ministro; yo creo en ello por eso".
5. Afirmación del consecuente (FF): Invierte la lógica condicional convirtiendo el consecuente en antecedente.
"Si llueve me mojo. Me mojo, entonces estará lloviendo".
6. Negación del consecuente (FF): Pretende que al negar el consecuente se anula mecánicamente el antecedente.
"Si tengo sed, bebo agua. No bebo agua, luego no tengo sed".
7. Falso dilema (FF): Reduce artificialmente todas las opciones a solo dos para hacerlas excluyentes.
"Luis no cogió el avión: se olvidó o está enfermo".
Conclusión (Diferenciación de verdades): Se concluye que la verdad lógica depende estrictamente de la necesidad de la estructura formal (vulnerada en las FF), mientras que la verdad semántica o lingüística es la indicada por el significado contextual de las palabras (manipulada en las FnF). La correcta evaluación de un argumento exige deslindar ambos planos.