En Winmates, la justificación es transversal. No buscamos que el alumno diga "está bien porque lo dice la calculadora", sino que aprenda a mirar su respuesta desde diferentes ángulos: el de la estimación, el de la coherencia y el de la utilidad.
Un alumno que justifica ya ha hecho suyo el problema. Si el resultado no encaja con el sentido común o con los datos, el origen del error sale a la luz de forma inmediata.
Esta capacidad de análisis crítico es lo que diferencia a un calculador mecánico de un pensador estratégico. Justificar la respuesta es, en esencia, cerrar el círculo del aprendizaje asegurándose de que el camino recorrido tiene sentido. Es el broche dorado de una compleja tarea de análisis y de síntesis.